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29/06/15

Entrega de cunas de UCC en ciudad de Rocha y Chuy-Chui


Sin fronteras


Sin fronteras La dirección Uruguay Crece Contigo del MIDES realizó una nueva entrega de cunas y colchones a dos familias de Rocha, una de ellas residente en el lado del Chui correspondiente a Brasil.

Ambas familias participaron en la modalidad conocida como Buen Comienzo, donde se capta a la mujer desde el momento del embarazo hasta los primeros seis o siete meses del bebé. La cuna significa un gran paso para la familia ya que brinda un sueño seguro para el bebé, además de un espacio confortable y adecuado para el descanso y el juego.

Alison Cabrera

Alison tiene 16 años y un bebé de ocho meses, Franco. La cuna la recibió Mónica, la abuela de Franco y mamá de Alison, la mayor de sus siete hijos. Mónica tiene 32 años y estuvo desde el principio de la intervención de Uruguay Crece Contigo (UCC) que captó a Alison en la modalidad denominada “Buen Comienzo”.

Mónica cuenta que se enteró a través del MIDES de la existencia de Uruguay Crece Contigo, en una oportunidad que se acercó a la Oficina Territorial a tramitar una partida de nacimiento. “Aproveché que había ido hasta ahí y pregunté por mi hija”, dice.

La intervención comenzó en mayo de 2014, cuando Alison estaba con cuatro meses de gestación. Según cuenta la abuela, fue un embarazo controlado desde el inicio; con los primeros malestares se realizó los análisis y supo de inmediato que estaba embarazada.

“Alison tenía 15 años cuando quedó embarazada, le sirvió mucho lo que le hablaron”, dice su madre acerca del acompañamiento de UCC.

La modalidad “Buen comienzo” se prolonga por más de un año, desde la captación de la mamá embarazada hasta los seis o siete meses del bebé. Dentro del plan también se incluye la anticoncepción y la colaboración en la construcción de un proyecto de vida que trascienda la maternidad, sobre todo en los casos de desvinculación laboral y/o educativa.

 

Cuna y despedida

Muchos habitantes de Rocha se han ido moviendo “al lado brasilero” porque les convienen más los precios o porque tienen familia a ambos lados y para ellos estar acá o allá es una cuestión de pocas cuadras.

Actualmente, la vivienda de Mónica se encuentra del lado brasilero pero ella cuenta que se mudó muchas veces, y las técnicas de UCC asienten con la cabeza y la ayudan a hacer memoria y reconstruir el itinerario. Mientras transcurre la charla Franco pasea de brazo en brazo, de la abuela a sus tíos, que no lo superan demasiado en edad. El hijo menor de Mónica tiene seis años.

Alison se perdió la entrega de la cuna, el colchón y algunos otros regalos extra con los que llegó el equipo de UCC, porque estaba trabajando en un supermercado. Gana aproximadamente 250 pesos por día por una jornada de ocho horas. De su salario debe sacar 3000 pesos para el alquiler de una vivienda para ella y su bebé, más la paga para una niñera que cuida a Franco cuando su abuela no puede. 

Mónica cuenta que al principio Alison se quedó en su casa que, aunque es de un tamaño razonable, alberga a diez personas. Luego su hija consiguió mudarse a una casita a unos metros, para ganar algo de independencia sin perder el apoyo de sus padres.

Franco juega en su nueva cuna. Todavía no es capaz de comprender las lágrimas de su abuela, que se emociona al recordar la ayuda que significó la intervención de UCC para su familia. Consultada sobre los proyectos de futuro, Mónica dice que le gustaría hacer el liceo junto con su hija, “yo no pude hacerlo y ella se quedó con primero por la mitad”, cuenta. A las dos les gusta la peluquería. Mónica fantasea con comprar un terrenito y “construir una casita” para Franco y Alison.

 

Miriam Beltrán

“Un día me llamaron y me asusté porque sabían todo de mí”, cuenta Miriam, quien fue captada en una modalidad diferente a las tradicionales de UCC. Ella fue invitada especialmente a participar por haber formado parte de la Encuesta Nacional de Salud, Nutrición y Desarrollo Infantil (ENDIS), quedando dentro de un grupo de monitoreo.

Miriam se incorporó a través de su hijo Enrique Andrés, a quien ella nombra como “Junior”. Luego quedó embarazada y, al seguimiento de Junior, se le sumó el de Fredy Rúben. Junior tiene dos años y siete meses y Fredy tiene cinco meses; a los tres de haber nacido, Fredy recibió su enterito de abrigo. Dos meses más tarde llega el equipo de UCC con la cuna y el colchón.

Miriam se disculpa por el desorden natural de una casa donde hay niños pequeños, y hace espacio como puede para armar la cuna. Hasta entonces el bebé dormía con sus padres.

A la vivienda de Miriam, ubicada en un barrio humilde la ciudad de Rocha, se accede a través de un largo pasillo de tierra. Al frente hay varios perros que cuidan lo poco que tiene la familia. Al fondo la pareja cría animales para consumo propio: ovejas, conejos y gallinas.

Una buena noticia es llegar a la casa y que la madre reciba al equipo de UCC con su bebé enfundado en el enterito y prendido al pecho. La promoción de la lactancia es una de las claves para un desarrollo exitoso del bebé, y en esto el equipo de UCC hace gran énfasis e intenta coordinar acciones con los centros de salud donde las mamás dan a luz y luego se atienden.

Miriam está en UCC desde diciembre de 2013. La primera ayuda que recibió fue con su primer hijo “Enrique no caminaba, comenzó a hacerlo con un año y siete meses gracias a la ayuda de Uruguay Crece Contigo”, recuerda.

Esta mamá, como tantas otras que participan en UCC, destaca el factor humano de la intervención. Miriam recibe la Tarjeta Uruguay Social, la del INDA, Leche en Polvo y métodos anticonceptivos. También le dieron el bolso con el kit completo de UCC, libros de cuentos para estimular el desarrollo del lenguaje de Junior y juguetes. Pero según ella, “si te dan las cosas y se van, no sirve de nada”. “El apoyo moral es muy importante”, dice Miriam. “Te dan corte a vos y a tus hijos. Están”, concluye.

Miriam habla mucho y muy rápido. Nos cuenta su vida. Tiende dos hijos más, ya grandes. A los 40 tuvo a su cuarto hijo y dice que cada embarazo es diferente. Más allá de las carencias materiales, dice que se siente feliz con su vida. A pesar del bullicio y la charla, Fredy queda plácidamente dormido en su nueva cuna. 

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